Ícaro, el dopaje ruso elevado a la máxima potencia

Durante la última semana han vuelto a ganar protagonismo las noticias relacionadas con el dopaje ruso. La causa que lo motiva ha sido el veto a Rusia por 4 años impuesto por la Agencia Mundial Antidopaje, una historia que mezcla ciencia, tecnología y, sobre todo, un nulo respeto por las reglas del deporte. Para tratar de entender un poco más el asunto, hemos visionado el documental Ícaro, probablemente una pieza fundamental para comprender todo este asunto.

Ícaro es uno de esos documentales que nacen ‘por error’, ya que su director no pretendía ni de lejos colaborar en destapar un caso de dopaje tan complejo como el ruso. Bryan Fogel era más bien un cineasta amante de la bicicleta y con un ídolo caído (Lance Armstrong) buscando otra cosa.

El punto de partida de Ícaro

La propuesta es tan simple como espinosa. Fogel, un ciclista amateur, quería someter su cuerpo al dopaje y comprobar cómo saltarse las normas podía influir en sus éxitos deportivos. El documental pretendía poner a prueba la fiabilidad de los controles antidopaje. Evidentemente, si quieres probar la fiabilidad del sistema, debes prepararte lo mejor posible y, para ello, necesitas contar con la ayuda de expertos. Pero, ¿qué sucede si echas mano de un experto antidopaje para saltarte los controles?

dopaje ruso
Bryan Fogel, director de Ícaro

No solo estamos hablando de enfadar a unos cuantos organizadores y jefes de alto rango, sino que el experto que colabore contigo se juega su prestigio. Es ahí donde Fogel encuentra las primeras dificultades y donde, tras una serie de recomendaciones y contactos fallidos, termina dando con Grigory Rodchenkov.

Es posible que algunos ya estéis al corriente, pero sin duda que merece la pena ver el documental y descubrir la transformación paso a paso de este personaje. En un primer momento, nos encontramos ante un dicharachero científico ruso que está al mando del laboratorio antidopaje en Rusia. Pero a medida que se van desencadenando los acontecimientos, el ‘dopaje controlado’ de Fogel termina quedándose en una anécdota al lado de su ‘ayudante’ ruso, que ha mutado en pieza clave para destapar el dopaje de Estado puesto en marcha por el país dirigido por Putin.

Dopaje ruso: una estrategia de Estado

Lo cierto es que siempre resulta complicado hablar de ciencia y tecnología aplicadas al deporte. Por un lado, los amantes de estos campos podemos dejar rienda suelta a nuestra pasión y disfrutar de cómo la aplicación de ambas podría ayudar al ser humano a batir récords impensables. No obstante, tampoco podemos olvidar ese lado tramposo que suele acompañar al mundo del dopaje y que, en muchos casos, termina poniendo en riesgo la salud del deportista.

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Ahora podríamos iniciar una disertación sobre la ética y el dopaje, pero no va a ser el caso, porque eso nada tiene que ver con el dopaje ruso. Las autoridades del país soviético debieron solventar ese debate hace mucho tiempo, porque se olvidaron de él y se limitaron a poner en práctica un sistema para dopar sistemáticamente a sus atletas de forma que pudieran eludir los controles y no dar positivo nunca.

Grigory Rodchenkov, bajo la supervisión del Presidente y del Ministro de Deportes, fue la cabeza al mando de todo ese proceso. Es decir, el por entonces director del laboratorio nacional antidopaje ruso era a su vez el máximo responsable de desarrollar y controlar un sistema que dopaba a sus atletas y trataba de que no dieran positivo en los controles. El delirio llegó incluso más lejos aún con los JJOO de invierno celebrados en Sochi en 2014.

Parece ser que el gobierno ruso, decepcionado tras los resultados previos de sus atletas, pretendía lograr a toda costa un gran éxito en territorio local. Es ahí donde la infraestructura para el dopaje ruso alcanza su máximo esplendor y da el paso definitivo. Ya no se trata de dopar controladamente a los atletas para que eludan el positivo, sino de controlar la gestión de las muestras antidoping para ocultar los positivos.

Rodchenkov, el jefe del dopaje ruso

Como director del laboratorio antidopaje, Rodchenkov tuvo acceso a las muestras de orina de sus atletas y fue parte activa en la sustitución y ocultación de las mismas. Fue la cúspide de este sistema del engaño y, lo más grave, NADIE lo detectó. Estos días salen a la luz testimonios de varios atletas que dicen que sospechaban, otros que pasaban ‘cosas raras’, pero ningún cargo de la AMA fue capaz de detectar la ilegalidad o, al menos, de salir a denunciarla.

Tampoco nos parece que Rodchenkov deba aparecer como un héroe, pues él tampoco fue quien denunció al sistema. Fue en diciembre de 2014 cuando la televisión alemana ARD emitió un documental denunciando cómo fabrica Rusia a sus campeones y, durante el siguiente año, poco o nada más sucedió. Hasta finales de 2015 la AMA no ejerce sus primeras acusaciones formales y es, a raíz de esto, cuando la bola de nieve empieza a rodar y provoca el cambio de bando de Rodchenkov.

A partir de aquí es cuando podemos valorar positivamente su colaboración con Fogel, para dar ese giro de tuerca al documental Ícaro, con el FBI y con la prensa estadounidense. Putin y las autoridades rusas denuncian estos días una persecución política, pero parece más que evidente que el dopaje ruso de Estado es un escándalo de grandes proporciones.

Comprender toda esta historia es harto complicado, resumirla es imposible. Por eso merece la pena conocer todo el material posible, ya sea el documental alemán o este Ícaro que nos presenta, de manera accidentada, la imprescindible figura de Rodchenkov. Y en el fondo de todo este asunto una reflexión a realizar, un debate que nos lleva a analizar cómo la tecnología y la ciencia pueden llevar el deporte un paso más allá, pero también que pueden pervertirlo hasta límites insospechados.    

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2 comentarios en «Ícaro, el dopaje ruso elevado a la máxima potencia»

  • el 14 diciembre, 2019 a las 19:50
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    Gracias por comentar !

    Totalmente de acuerdo. Otro de los pensamientos que despierta este documental es sobre lo engañados que estaremos los espectadores deportivos, pues no sabemos quién se dopa ni en qué disciplina…

  • el 14 diciembre, 2019 a las 12:40
    Enlace permanente

    Un amigo me insistió para que vea este documental ‘Ícaro’ y es brutal. Además, te deja pensando en cuántos otros deportes de alto rendimiento puede estar sucediendo lo mismo y nosotros, los que estamos fuera del círculo, aún desconocemos.

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